Gestión de residuos, una oportunidad de impacto desde la RSE

"Crear un negocio fuerte y construir un mundo mejor no son metas contradictorias: Ambas son ingredientes indispensables para el éxito a largo plazo"

William Clay Ford Jr

Ford Motor Company


Para muchos el término Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es comprensible en su amplitud, muchas personas tienden a relacionarlo únicamente con bondad, generosidad, filantropía, voluntariado, sembrar árboles, estrategia de marketing, acciones en pro de algún grupo de personas o que es únicamente para empresas grandes.

Un panorama similar de confusión se tiene con el término “gestión de residuos”, tendiendo a asociarlo como sinónimo de basura, recolección domiciliar, reciclaje, compostaje, impuestos e incluso jornadas de limpieza.


A pesar de la confusión que puede generarse a partir de los términos “RSE” y “gestión de residuos”, hay algo en común entre estos y es su capacidad de construir valor compartido hacia la sostenibilidad en los diferentes espacios de la sociedad. Este potencial para construir valor radica en la amplitud que estas áreas tienen para impulsar el desarrollo.


La RSE se encuentra inmersa en todos los espacios de la sociedad ya que tiene una relación estrecha entre colaboradores, proveedores, inversionistas y clientes, siendo cada uno de estos administradores de recursos para el desempeño de sus actividades diarias personales y laborales.


En cuanto a la gestión de residuos, el ser humano transforma los recursos naturales en herramientas o productos, que al dejar de utilizarlos se convierten en residuos, los cuales deben ser dispuestos para retornar a la tierra ya sea en un proceso de optimización de estos materiales o desaprovechamiento de estos. Para esta disposición se requiere de una articulación social que conecta a productores, usuarios, autoridad municipal, gobierno central e intermediarios. Por lo tanto, la gestión de residuos es una vertiente constante desde todos los sectores de la sociedad.


Cada día solo en las áreas urbanas de El Salvador, se generan 3,676 toneladas de residuos sólidos (según el Informe Nacional de Medio Ambiente elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales “MARN” en 2017), de las cuales el 85% (3,198.13 ton) son dispuestas en un relleno sanitario (área de confinamiento de basura, compactándola para reducir su volumen y cubriéndola con capas de suelo de forma diaria), esta disposición que asemeja a una montaña requiere de una inversión por tonelada. En el caso de San Salvador según dato brindado en el Foro Metropolitano de Residuos Sólidos realizado el 9 de mayo de 2019, cada día se dispone por parte del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), 1,800 toneladas de residuos en el relleno sanitario, teniendo un valor de manejo de $23.86 por tonelada; si hacemos el cálculo para identificar la inversión diaria (1,800 toneladas x $23.86 = $42,948.00) esta tendría un valor de $42,948.00 por día para la gestión de los residuos generados en el AMSS.


Esta forma de disposición pareciera ser lo más usual, sin embargo “usual” no significa que sea lo mejor, dado que, si consideramos la composición de los residuos, podemos identificar que estos en realidad son recursos que todavía pueden ser aprovechados si se les da el tratamiento óptimo; así identificamos que si el 58% es material orgánico es posible compostarlo y utilizarlo en la recuperación de suelos. Siguiendo el ejemplo de los residuos generados en el AMSS, este 58% de materia orgánica equivale a 1,044 toneladas diarias, las cuales tendrían un costo aproximado en manejo de $24,909.84 que, en lugar de ser llevados a un relleno sanitario, sería posible utilizar este monto para invertirse en procesos de recuperación de suelo en nuestro país.

Teniendo este panorama es normal cuestionarnos cómo se puede intervenir en estos procesos, y para ello hago hincapié; en que todas las personas somos generadores de residuos, por lo tanto, la responsabilidad de un mejor manejo es colectivo e incluyente a cada persona. Una óptima gestión de residuos sólidos es en realidad la protección de recursos naturales, pues contribuye a detener la contaminación y a alimentar suelos.

Desde la RSE es posible incorporar a la cultura organizacional la responsabilidad personal de cuidar los recursos que utilizamos día a día, sabiendo que son estos los que nos permiten el desarrollo de objetivos laborales, profesionales y personales. La cultura organizacional tiene la capacidad de permear no solo en los colaboradores, sino también en la familia de estos, en proveedores, inversionistas y clientes; incorporar una cultura de protección ambiental desde la gestión de residuos brindaría a cada participante el sentido de pertenencia y unidad nacional de proteger todo aquello que le rodea y aquello que ama desde una acción individual y re orientando incluso la inversión social.


Alejandra Rivera

Directora Ejecutiva Let´s do it El Salvador


Puedes ver el webinar completo aquí

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