Fenómeno de la inflación: ¿Bueno o malo?



El fenómeno de la inflación es algo que está afectando el bolsillo de los individuos alrededor del mundo. La inflación se puede definir como el incremento de precios de forma sostenida tanto en los bienes y servicios de un país. Desde el año pasado, en Centroamérica, se han aumentado los precios de los productos alcanzando cifras que en muchos años no habían sido experimentados. Basta con comparar los datos obtenidos en Abril 2021 que apuntaban a un incremento interanual del 5.5%. Por otro lado, en Abril del presente año se ha observado hasta un 7.4% de incremento.


¿Seguramente se estará preguntando cuáles son las causas que han dado lugar al fenómeno de inflación? Factores como el aumento de la demanda, aumento de precios en las materias primas e incremento en la oferta de masa monetaria en determinado país se han venido sumando desde finales del año 2020 con la mayor demanda de materias primas debido a la reactivación de la economía luego de la pandemia por COVD-19; los atascos de contenedores con productos en toda la cadena logística, la guerra entre Rusia y Ucrania quienes son responsables y principales productores de granos básicos, combustibles y sus derivados, y la abundante impresión de dólares por parte de Estado Unidos.


Si bien a nadie le gusta que los precios en los productos suban, el fenómeno de la inflación trae consigo una serie de efectos secundarios necesarios para mantener la dinámica natural económica. Por ejemplo, reduce el valor de la deuda en hogares, empresas y gobiernos. Esto se debe a que aún con la inflación de la economía y los salarios la deuda se mantiene igual que antes, el valor real de la deuda será menor que antes que los precios se incrementaran.


También pequeños comercios se ven beneficiados debido al cambio en el comportamiento de consumo en las personas quienes buscan una alternativa más económica; además, el gobierno percibe un ingreso mayor de impuestos debido al mayor precio de los bienes y servicios. Sin embargo, si la subida de salarios no se acerca a igualar siquiera al alza en los precios, el poder adquisitivo bajará. Por ponerlo de una forma, si el salario aumenta un 10% en un año y la inflación aumenta un 20%, significa que se podrá adquirir un 10% menos con ese salario. A su vez, la inflación provoca que el dinero pierda su valor, invitando así al usuario al consumo en lugar del ahorro, bajo el razonamiento de si su valor decaerá en el futuro, es mejor gastarlo hoy.


Por Amanda Alvarado.

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